Son momentos tempestuosos los que
se viven y los que se esperan en la entidad blanca. La falta de títulos en el
tramo final de la temporada unida a (y en gran parte provocada por) la
deficiente gestión de minutos entre los integrantes de la plantilla ha supuesto
el cese de Carlo Ancelotti como entrenador del equipo.
Sin mayores paliativos, Florentino
Pérez ha decidido cambiar al técnico al que los aficionados deberán recordar
cada vez que se mente la que hasta hace poco más de un año era la más famosa de
todas las Champions del Real Madrid pero que ni siquiera existía: la Décima. Y Ancelotti
será recordado en la historia del madridismo principalmente por este título, pero también por la templanza tanto de su carácter como del estilo de juego que instauró en el equipo, aspecto este último tantas veces criticado en los entrenadores del Real Madrid por resultar en exceso defensivo y por tanto aburrido o en demasía ofensivo y en consecuencia descuidado con los resultados. El italiano trajo consigo el equilibrio que necesitaba un club desquiciado por un Barcelona de leyenda y por la Décima que nunca llegaba.
