A Arrigo Sacchi se le considera un revolucionario del fútbol moderno, introduciendo conceptos habituales hoy en día como son el marcaje zonal, la presión a todo el campo o la táctica del fuera de juego. Todo esto es en cierto modo paradójico si tenemos en cuenta que lo que hizo lo hizo en Italia, cuna del catenaccio, donde el estilo de juego había sido desde siempre favorecedor de un fútbol con marcajes al hombre, defensa muy atrás y contraataques.
En 1987, un Berlusconi que prácticamente estrenaba su cargo de presidente en el Milan, ficha a Sacchi procedente del Parma. En el equipo rossonero, Arrigo Sacchi vivió sus
mejores momentos como entrenador. En su primera temporada se proclamó
campeón de Liga y ganó la Supercopa de Italia. En los 2 años siguientes
ganó 6 trofeos internacionales: 2 Copas de Europa, 2 Copas
Intercontinentales y 2 Supercopas de Europa. Sacchi permaneció en el
club 4 temporadas tras lo cual se hizo cargo de la selección de Itali y fue sucedido en el cargo de entrenador del Milan por Fabio Capello, pero eso es otra historia.